LOS INNOVADORES DOMADOS.

 


La inspiración creativa no es un acto espontáneo, individual y particular de ingenio por si sola, es un acto que requiere contexto, formación, dedicación, momentos de silencio mental para los reprocesos, asumir disposición a la malquerencia, a la descalificación, al vituperio, la estigmatización.

Hay que estar un poco loco para ser creativo, innovador y aún no basta la preparación y el proceso, el tiempo requerido y la incubación de un objetivo, de un dilema, que son necesarios, pero no suficientes hasta lograr la resolución del problema, del objetivo, o sea el momento creativo. Hay que equivocarse muchas veces, borrar muchas y volver o crear otras tantas y nunca se sabe el momento creativo, aunque todos lo somos potencialmente, hay que recrear todas las anteriores situaciones y siempre dentro de un contexto, porque somos grupales, somos tribu.

El sistema automático nos permite sobrevivir, nos da confort, el contexto nos influye: respondemos más al contexto, a la tribu, que, a lo racional, que al libre albedrio, que al librepensamiento.

El gran ejemplo de lo creativo es el Renacimiento, donde el contexto jugó un papel muy importante, era época de cambios, de nuevos horizontes, de cambios en todos los niveles y áreas del conocimiento y entonces muchos se arriesgaron a decir o a hacer lo nuevo, lo innovador, lo necesario para entender y enfrentar ese contexto que se sentía hervir por muchos lados, por agotamiento de los postulados preexistentes ya sumidos en un contexto caótico. Aquí el contexto fue definitivo, la tribu y todos sus integrantes estaban en movimiento, en disconfort, en revuelta por la supervivencia, por la creatividad y el aportar al sistema, a la tribu, la locura estaba a flor de piel y la estigmatización no era de temer. Se desbordó la locura creativa colectiva en ese contexto.

Sin embargo, es tal lo inflexible del contexto, que Galileo Galilei fue obligado a decir lo que no era porque el consenso, la inquisición ordena, como lo hacen hoy en día el FMI, la ONU, el IMPERIO o la OMS y la OPS. 

El cerebro, el gran desconocido del universo, se adapta al entorno, no hacemos nada aislado del resto del mundo, así las cosas, tenemos las profesiones liberales con las cuales las sociedades atienden todos los frentes del conocimiento y la solución de los problemas y necesidades de los conglomerados humanos, como un rebaño, un entorno, una tribu o como una isla donde todos atienden las decisiones del ente regentor sin mayores preocupaciones porque es el establecimiento, el modelo de los procesos creados como solución en bien de todos.

Los médicos son preparados, entre otras muchas cosas, para formular o recetar lo que la industria farmacéutica produce y acorde con los resultados de los exámenes de laboratorio e imágenes y quedan sin mayores recursos suficientes como para cuestionar o valorar la conveniencia de su acto médico o hacer uno al libre albedrio, porque el rebaño ordena. Basta una mirada escrutadora a las llamadas escuelas de salud, para citar solo dos, la escuela Gringa conocida como la Escuela Americana que irradia influencia en todo el continente y la escuela Europea. La primera regentada por las teorías del Dr. Abraham Flexner fundamentada en la superespecialidad de los servicios, practica intrahospitalaria, costosa, asequible a muy poca población, alejada de la realidad social, fundamento del concepto de la salud como ciencia social. La europea regentada por el Dr. Bertrand Dawson, británico él, con la visión de la atención primaria, la promoción y la prevención como la panacea de la praxis de la medicina social, comunitaria, participativa y la participación activa y efectiva de todos en una transversalidad necesaria, y como única vía de resolver los problemas de salud de los pueblos, con los determinantes sociales en punta de lanza, la regulación de medicamentos, de las tecnologías y su uso. Pues tristemente el rebaño en América no ha dejado florecer este modelo europeo y a pesar de lo costoso y asocial, sigue muy vigente Flexner. Trump lo ratificó al desconocer el ObamaCare, adaptado del sistema de salud colombiano.

Por fortuna nuestro modelo actual de salud colombiano, determina por Ley usar un modelo más cercano al europeo o del Dr. Dawson, pero tristemente aplazado a pesar de ser ley de la república. Son muy pocos los que se aventuran a aplicar la prevención y la promoción, apareciendo en la práctica diaria, ser más rentable para las instituciones prestadoras del servicio, las atenciones costosas o de alta complejidad, desdibujando así un modelo muy acertadamente definido en sus postulados, pero pendiente en su desarrollo. El rebaño, la tribu, manda.

Un ejemplo muy próximo es la actual pandemia donde el pánico se colectiviza tanto como la solución y aunque por definición para los virus lo mejor han sido los remedios caseros, para el virus de la gripe común y otros, pues no, si la Organización mundial de la salud, OMS, la Organización Panamericana de la Salud, OPS y los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades, CDC, no marcan, los profesionales de la salud no arriesgan el uso de otros medios que las comunidades han utilizado con buenos resultados como los de la Universidad del Valle o el hospital Ancianato San Miguel, con cócteles de medicamentos, solo porque la conducta fijada en la ciencia hace rebaño y olvidando que en Tratamientos Internacionales y Derechos Humanos, es el paciente el que manda y se le debe asistir con lo que pida ante la ausencia de soluciones reales.

 

Igualmente, el abogado se debe ceñir a la norma establecida porque el contexto dice que así debe ser y aunque en muchos casos son leyes arbitrarias, injustas, hechas por el establecimiento según su nivel de desarrollo social y democrático, no hay alternativa y aparece la frase “dura es la ley, pero es la ley” como una justificación del contexto que rige. La legalidad es lo correcto, la ley del Talión fue legal y la esclavitud también. La legalidad es cuestión de poder y no necesariamente de justicia. Pero el rebaño, la tribu, ordena, como cuando el emperador, el rey o el sultán, según cada cultura, está investido de poder y designio divino y todos lo aceptan, inclusive en pleno siglo XXI.

Y qué decir de los economistas, administradores o contadores que son preparados para servir a un modelo de producción de bienes y servicios establecido por los conglomerados económicos con pautas bien definidas y quien no se acoja a ese modelo quedan fuera de mercado y es más fácil ver los premios nobeles de economía, respetables intelectuales de estatura máxima, haciendo modelos económicos según lo dicte el Consenso de Washington, para ser aplicados en todos los países en los años 90, que a decir de Joseph Stiglitz , primer nobel del siglo XXI, “los países que lo aplicaron, todos se quebraron porque fueron hechos en los escritorios del Fondo Monetario Internacional FMI sin ir a la vereda”. China y dos países mas no aplicaron ese modelo y los resultados de la economía china saltan a la vista.

Así podríamos describir a todas las profesiones existentes en las diferentes áreas del conocimiento que terminan siendo practicadas en contexto, en rebaño o en tribu, sin libre albedrio o liprepensamiento.

Entonces los innovadores están domados, todos estamos domados porque todos somos innovadores potenciales, pero la comodidad del entorno, del rebaño, no nos exige pensar o hacer mayor esfuerzo y sólo algunos, muy pocos, logran romper ese entorno. Hoy en día el trabajo cooperativo es una forma de innovar y lo hacen las multinacionales llevando a lo mismo, manipulación del entorno, de continuidad del rebaño, de ratificación de la tribu y solo algunos iconoclastas e irreverentes, una vez conocedores de ese contexto, se atreven a cambiar algunas cosas puntuales desde tecnología, procedimientos médicos alternativos y sistemas sociales, la mayor de las veces a sangre y fuego.

En ese orden de ideas podríamos citar a un Steve Job, Bill Gates, Cristian Barnard, Gandhi, Martín Luther King y al creador de la Homeopatía por los años 1850, Samuel Hahnemann,  entre otros, cambiando los conceptos prestablecidos y dando un avance social, cultural tecnológico donde a vía de ejemplo hay casos donde se ha demostrado que la cirugía de Bypass coronario no es más que un proceso de “albañilería” que no resuelve el resto de ateromas de todo el cuerpo y con medicación alternativa, se han conseguido éxitos no reconocidos aún por la tribu, por el consenso, igual que sucede con los medicamentos en este momento para el virus covid19, a decir de muchos, en este caso, por intereses de los pulpos  de las farmacéuticas, quienes imponen el consenso.

Para ser creativos necesitamos una carencia, ella nos invita a la creatividad, a innovar, podríamos decir que lo creado es una confesión autobiográfica y pareciera que el mundo actual, en ese confort, piensa que hay pocas carencias y entonces lo establecido es aletargador.

La divinidad permita otro Renacimiento para lograr despertar a los innovadores domados que somos todos, y el mundo respire otra sociedad mas igualitaria, menos consensuada, menos tribu, más equitativa que resuelva el gran dilema de la economía: eficiencia productiva, equidad distributiva, justicia y convivencia social, con el agravante de tener recursos escasos y agotables, para una población con necesidades ilimitadas.

Innovadores Domados, tenemos la palabra.!!!!

Y debe ser inmediatamente pospandemia.!!!!

Félix Antonio Quitián Burgos.

Santiago de Cali, enero de 2.021

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